No sólo las que están embarazadas pueden amamantar.

Una abuela se encarga de amamantar a su nieto tras la muerte de su hija

Edgar Silva
Adaptación: Teletica.com
01 de Agosto de 2012

Una abuela de San Carlos demostró su amor por los niños al asumir la alimentación de su nieto, tras la muerte de la madre del bebé.

Heidi Salas con sus nietos Caleb y Cay,  de 6 años y un año respectivamente, Salas es una abuela extraordinaria porque al menor de sus nietos, Cay, fue ella quien le dio de mamar durante 7 meses y lo hizo, cuando ella tenía 46 años de edad.

Cay fue el segundo hijo de Fiorella Monge, la segunda hija de doña Heidi, en junio del 2011, Fiorella ya había llegado al sétimo mes de embarazo de cay.  Embarazo normal y tranquilo hasta el 5 de junio de ese año, ese día, Fiorella solo dijo: tengo dolor de cabeza, minutos después, ya tenía síntomas de muerte cerebral, y por eso los médicos del hospital de San Carlos decidieron sacar a Cay del vientre cuando apenas pesaba 2 kilos.

Tres días después, ya en el hospital México, Fiorella fue desconectada de las máquinas que asistían su vida.

Doña Heidi argumenta que lo primero que hizo fue encomendarle a Dios a su hija, además agrega que ella le dijo que se comprometía a luchar por sus hijos y a sacarlos adelante, en especial a Cay, quien califica como el motor de su vida.

En el hospital San Carlos, Cay sobrevivía por el alimento en sonda, y no sabía succionar. El doctor Martínez y la enfermera Martina le hicieron una propuesta inesperada, pero fácil de tomar: amamantar a Cay con su pecho, no lo dudo y al tener al bebé en sus brazos, lo tomó con mucha felicidad.

A partir de entonces, Heidi se puso a Cay en el pecho cada vez que iba a comer, utilizó una sonda para alimentarlo, y simultáneamente estimulaba el pecho. No pasó mucho tiempo sin que comenzara a sentir los cambios en las mamas: calambres, calientes, duras. Fue hasta el día 10 comenta la abuela que comenzó a salir la leche, un momento increíble que no lo esperó nunca y que no lo podía creer.

La abuela, volvió a vivir lo que ya había pasado con sus tres hijas: dedicación completa al bebé, y noches de dormir entrecortado. Pero Cay comenzó a crecer y a sumar peso, incluso más de lo esperado hasta convertirlo en el niño grande y saludable que es hoy.

Fiorella dijo que se iba llamar Cay, porque ese nombre era significado de fortaleza.

 

 

FUENTE: http://www.teletica.com.

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