Qué hacer para tener éxito en una buena lactancia materna

Desde hace ya varios años, la Organización Mundial de la Salud, nos ha marcado que para tener éxito en una lactancia materna prolongada podemos seguir los siguientes 10 pasos, los cuales son sencillos y fácil de aprender. Aquí se los damos a conocer, esperando los puedan llevar a cabo.

  1. La OMS recomienda vivamente la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años. Además:
    1. debe comenzar en la primera hora de vida;
    2. debe hacerse “a demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche;
    3. deben evitarse biberones y chupones.
  2. La leche materna es ideal para los recién nacidos y lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Además es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad infantil en todo el mundo. La leche materna es fácil de conseguir y asequible, lo cual ayuda a garantizar que el lactante tenga suficiente alimento.
  3. La lactancia materna también beneficia a la madre. La lactancia exclusivamente materna constituye un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (protección del 98% durante los primeros 6 meses siguientes al parto). Además, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario en fases posteriores de la vida, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce la tasa de obesidad.
  4. Además de los beneficios inmediatos para el niño, la lactancia materna contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida. Los adultos que de pequeños tuvieron lactancia materna suelen tener una tensión arterial más baja, menos colesterol y menores tasas de sobrepeso, obesidad y diabetes de tipo 2. También hay datos que indican que las personas que tuvieron lactancia materna obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
  5. La leche artificial no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna, y cuando no se prepara adecuadamente conlleva riesgos relacionados con el uso de agua insalubre y material no estéril o con la posible presencia de bacterias en la leche en polvo. Una dilución excesiva con el fin de ahorrar puede acabar produciendo malnutrición. Por otro lado, las tomas frecuentes mantienen la producción de leche materna. Al reducir el número de tomas por la inclusión de leche artificial también se reduce la producción, por lo cual un intento de volver a la leche materna se vuelve más difícil.
  6. Las mujeres infectadas por el VIH pueden transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia materna. El tratamiento antirretrovírico de la madre infectada o del lactante expuesto al VIH reduce el riesgo de transmisión del virus durante la lactancia materna. Juntos, el tratamiento antirretrovírico y la lactancia materna pueden mejorar significativamente la probabilidad de supervivencia del lactante sin que se vea infectado por el VIH. La OMS recomienda que las mujeres lactantes infectadas por el VIH reciban antirretrovíricos y sigan las orientaciones de la OMS con respecto a la lactancia materna y a la alimentación complementaria.
  7. La Asamblea de la Salud aprobó en 1981 un código internacional que ayuda a regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna, pero hasta ahora su adopción por los países ha sido escasa. En el código se estipula que:
    1. las etiquetas y demás información sobre todas las leches artificiales dejen claros los beneficios de la lactancia materna y los riesgos para la salud que conllevan los sucedáneos;
    2. no haya actividades de promoción de los sucedáneos de la leche materna;
    3. no se ofrezcan muestras gratuitas de los sucedáneos a las embarazadas, a las madres ni a las familias, y
    4. no se distribuyan los sucedáneos de forma gratuita o subsidiada entre los trabajadores sanitarios ni en los centros sanitarios.
  8. La lactancia materna requiere aprendizaje y muchas mujeres tienen dificultades al principio. Son frecuentes el dolor en el pezón y el temor a que la leche no sea suficiente para mantener al niño. Para fomentarla, hay centros sanitarios que prestan apoyo a la lactancia materna poniendo asesores calificados a disposición de las madres. Gracias a una iniciativa de la OMS y el UNICEF, en la actualidad hay en 152 países más de 20 000 centros “amigos de los niños” que prestan ese apoyo y contribuyen a mejorar la atención a las madres y a los recién nacidos.
  9. Muchas mujeres que vuelven al trabajo tienen que suspender la lactancia exclusivamente materna por falta de tiempo o de instalaciones adecuadas para amamantar o extraerse y recoger la leche en el trabajo. Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él un lugar seguro, limpio y privado para que puedan seguir amamantando a sus hijos. Algunas condiciones de trabajo pueden facilitar la lactancia materna, como la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para amamantar.
  10. Para cubrir las necesidades crecientes de los niños, a partir de los seis meses se deben introducir nuevos alimentos sin interrumpir la lactancia materna. Los alimentos para los niños pequeños pueden ser preparados especialmente para ellos o basarse en la alimentación familiar con algunas modificaciones. La OMS destaca que:
    1. la lactancia materna no debe reducirse al comenzar a introducir alimentos complementarios;
    2. los alimentos complementarios deben administrarse con cuchara o taza, y no con biberón;
    3. los alimentos deben ser inocuos y estar disponibles a nivel local, y
    4. es necesario bastante tiempo para que los niños pequeños aprendan a comer alimentos sólidos.

 

FUENTE: http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/index.html

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Desarrollo en la primera infancia, marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Nota descriptiva N°332

Agosto de 2009

En CEPERI, nuestro objetivo es el bienestar en todas sus áreas de los niños, les presentamos esta nota que aunque no es reciente, mucho de lo que aquí nos habla la OMS sigue siendo parte fundamental en el desarrollo de los niños. Por ello se los presentamos completo para que lo puedan valorar y estudiar.


DATOS CLAVE

  • La primera infancia es la fase más importante para el desarrollo general durante toda la vida.
  • El desarrollo cerebral y biológico durante los primeros años de vida depende en gran medida del entorno del lactante.
  • Las experiencias en edades tempranas determinan la salud, la educación y la participación económica durante el resto de la vida.
  • Cada año, más de 200 millones de niños menores de cinco años no alcanzan su pleno potencial cognitivo y social.
  • Las familias y los cuidadores cuentan con formas sencillas y eficaces de garantizar el desarrollo óptimo de los niños.

Durante la primera infancia (desde el período prenatal hasta los ochos años), los niños experimentan un crecimiento rápido en el que influye mucho su entorno. Muchos problemas que sufren los adultos, como problemas de salud mental, obesidad, cardiopatías, delincuencia, y una deficiente alfabetización y destreza numérica, pueden tener su origen en la primera infancia.

Cada año, más de 200 millones de niños menores de cinco años no alcanzan su pleno potencial cognitivo y social. La mayoría de estos niños viven en Asia meridional y África subsahariana. Debido a su desarrollo deficiente, muchos niños son propensos al fracaso escolar y, por consiguiente, sus ingresos en la edad adulta suelen ser bajos. También es probable que estas personas tengan hijos a una edad muy temprana y que proporcionen a sus hijos una atención de salud, nutrición y estimulación deficientes, contribuyendo así a la transmisión intergeneracional de la pobreza y el desarrollo deficiente. A pesar de las abundantes pruebas, el sector de la salud ha tardado en fomentar el desarrollo en la primera infancia y en apoyar a las familias proporcionándoles información y conocimientos.

Desarrollo cerebral en la primera infancia

La primera infancia es el período de desarrollo cerebral más intenso de toda la vida. Es fundamental proporcionar una estimulación y nutrición adecuadas para el desarrollo durante los tres primeros años de vida, ya que es en estos años cuando el cerebro de un niño es más sensible a las influencias del entorno exterior. Un rápido desarrollo cerebral afecta al desarrollo cognitivo, social y emocional, que ayuda a garantizar que cada niño o niña alcance su potencial y se integre como parte productiva en una sociedad mundial en rápido cambio.

Cuanto más estimulante sea el entorno en la primera infancia, mayor será el desarrollo y el aprendizaje del niño. El desarrollo lingüístico y cognitivo es especialmente intenso desde los seis meses a los tres años de vida. Los niños que pasen su primera infancia en un entorno menos estimulante, o menos acogedor emocional y físicamente, verán afectados su desarrollo cerebral y sufrirán retrasos cognitivos, sociales y de comportamiento. Estos niños, en momentos posteriores de su vida, tendrán dificultades para enfrentarse a situaciones y entornos complejos. Los niveles altos de adversidad y estrés durante la primera infancia pueden aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con el estrés y de problemas de aprendizaje hasta bien avanzada la edad adulta.

Factores de riesgo

Numerosos factores pueden interrumpir el desarrollo del niño en la primera infancia; los cuatro siguientes afectan al menos al 20–25% de los lactantes y niños de corta edad en países en desarrollo:

  • malnutrición suficientemente crónica y grave para frenar el crecimiento
  • estimulación u oportunidades de aprendizaje insuficientes
  • carencia de yodo
  • anemia ferropénica.

Otros factores de riesgo importantes son la malaria, el retraso del crecimiento intrauterino, la depresión materna, la exposición a la violencia, y la exposición a los metales pesados.

El desarrollo de una conexión emocional temprana con un cuidador también es fundamental para el bienestar de un lactante. Si el niño no cuenta con un cuidador habitual con el que establecer un vínculo afectivo —como ocurre en los orfanatos gestionados deficientemente— puede sufrir efectos perjudiciales significativos en su desarrollo cerebral y su función cognitiva.

Intervenciones

Para alcanzar su potencial, los niños de corta edad deben pasar tiempo en un entorno afectuoso y receptivo en el que no sufran abandono ni castigos o muestras de desaprobación inadecuados.

Los progenitores y las familias son la clave del desarrollo en la primera infancia, pero necesitan apoyo para proveer el entorno adecuado. La aplicación de políticas públicas de protección social “favorables a las familias”, que garantizan que cuentan con ingresos suficientes, subsidios a la maternidad y apoyo financiero, y que permiten que los padres, madres y cuidadores puedan dedicar tiempo y atención a los niños de corta edad, es beneficiosa para éstos.

A nivel mundial, las sociedades —ricas o pobres— que invierten en los niños y en sus familias durante su primera infancia son las que cuentan con las poblaciones con mayores índices de alfabetización y destreza numérica, y las que disfrutan de una mejor salud y menores índices de desigualdad en materia de salud del mundo.

Las intervenciones en pro del desarrollo en la primera infancia (DPI) proporcionan experiencias de aprendizaje directo a niños y familias. Se caracterizan por:

  • dirigirse a niños de corta edad y desfavorecidos
  • ser de calidad alta y duraderas
  • estar integradas con sistemas y servicios de apoyo a las familias, la salud, la nutrición o la educación.

El sistema de atención de salud y los proveedores de asistencia sanitaria desempeñan funciones fundamentales, ya que suelen ser los puntos de contacto temprano con un niño o niña y pueden facilitar su acceso a otros servicios de atención a la primera infancia. Los dispensadores de atención de salud son fuentes fidedignas de información para las familias y pueden proporcionar orientación crítica sobre:

  • la forma de comunicarse con los lactantes y los niños
  • formas de estimular a los niños para mejorar su desarrollo
  • el modo de solucionar problemas de desarrollo comunes, como los relativos al sueño, la alimentación y la disciplina
  • formas de reducir lesiones comunes en la infancia.

Repercusión económica

La inversión en los niños de corta edad es fundamental para el desarrollo de la economía de un país. Proporcionar oportunidades de aprendizaje en la primera infancia, junto con una nutrición mejorada, aumenta la probabilidad de que los niños sean escolarizados y, de adultos, obtengan mayores ingresos, tengan una mejor salud, no caigan en la delincuencia y sea menor su dependencia de la asistencia social con respecto a los que no reciben apoyo a su desarrollo en la primera infancia.

Respuesta de la OMS

La Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud, creada por la OMS en 2005, ha señalado el desarrollo en la primera infancia como una cuestión prioritaria.

La OMS y el UNICEF han desarrollado un conjunto de instrumentos para que los profesionales y proveedores comunitarios de atención primaria de salud proporcionen asistencia a los padres y madres, las familias y las comunidades sobre el modo de fomentar el desarrollo de los niños y de prevenir riesgos; se trata de una síntesis de los enfoques que han resultado más eficaces en el contexto de países con pocos recursos.

Estos y otros esfuerzos en pro del desarrollo de los niños incorporan los principios de equidad, derechos de los niños, integración de servicios, enfoque que abarca la totalidad del ciclo vital y participación de la comunidad.

Para más información, favor de dirigirse a:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

 

FUENTE: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs332/es/index.html

Cómo criar a un niño feliz

Por Jill Storey

Lo que hace felices a los niños podría sorprenderte. Los expertos en desarrollo infantil que estudian el tema afirman que la felicidad no es algo que puedes darle a un niño como un regalo. De hecho, según Edward Hallowell, psiquiatra y autor deThe Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), los niños demasiado mimados — ya sea porque se les den demasiados juguetes o se les resguarde de sentirse incómodos emocionalmente — son más propensos a ser adolescentes aburridos, cínicos e infelices. “Los mejores indicadores de felicidad futura son internos, no externos”, asegura Hallowell, quien enfatiza la importancia de ayudar a los niños a desarrollar recursos internos que puedan utilizar a lo largo de sus vidas.

Afortunadamente no tienes que ser una experta en psicología infantil para animar a tu hijo a encontrar la fuerza interior y la sabiduría que se requieren para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre de familia puede establecer las bases para una vida llena de felicidad.

Aprende a leer las señales

Tu pequeño seguramente sabe muy bien cómo demostrarte cuándo algo lo hace feliz o lo entristece. Su carita se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa o llora desconsoladamente cuando no encuentra su adorado osito de peluche. Pero, aun así, tal vez te preguntes si en general es feliz. Las señales pueden ser obvias: un niño feliz sonríe, juega, exhibe curiosidad, muestra interés en otros niños y no necesita estimulación constante. Y al contrario, afirma Hallowell, las señales de un niño desdichado son igualmente claras: “Es retraído, callado, no come mucho, no se involucra espontáneamente con otros niños, no juega, no hace preguntas, no ríe ni sonríe y habla muy poco”.

El que un niño sea naturalmente tímido o introvertido, no ría ni interactúe mucho no significa que sea desdichado. La timidez no es lo mismo que la tristeza, pero tendrás que esforzarte más para descifrar sus señales. Hallowell indica que hay que estar alerta para ver si se dan cambios significativos en su conducta (por ejemplo, si se vuelve más aislado o temeroso) que pudieran sugerir algún problema que requiere tu atención.

Paul C. Holinger, profesor de psiquiatría del Centro Médico Rush-Presbyterian-St. Luke’s en Chicago ha identificado nueve “señales” innatas que los niños usan para comunicar sus sentimientos. También puedes reconocer estas señales en tu pequeño. Dos de las señales, “interés” y “placer” son sentimientos positivos, mientras que las señales negativas, sobre todo “angustia”, “enojo” y “miedo”, indican que el niño es desdichado.

La mayoría de los padres reconocen que un niño miedoso que se angustia fácilmente no es un niño feliz, pero Holinger comenta que muchos papás no reconocen que un niño enojado usualmente está expresando tristeza. Sin importar la edad, “el enojo es simplemente angustia excesiva”, dice Holinger. Cuando tu hijo golpea a su hermano o avienta sus juguetes, eso significa que está angustiado más allá de su nivel de tolerancia.

Probablemente, tu hijo tiene su propia forma de demostrarte que está pasando por un momento difícil. Algunos se retraen y otros hacen un berrinche o se vuelven demasiado apegados a la mamá o al papá. Al ir conociendo mejor el temperamento de tu hijo, captarás mejor las señales de que algo no anda bien en su mundo.

Haz sitio para la diversión

Aunque el entretenimiento constante y comer helado de postre puede ser el sueño de todos los niños, lo que realmente hace más feliz a tu pequeño es más sencillo:. Y esa es la primera clave para criar a un niño feliz, dice Hallowell. “Relaciónate con ellos, juega con ellos”, aconseja. “Si tú te estás divirtiendo con ellos, ellos se están divirtiendo. Si creas lo que llamo una ‘niñez conectada´, darás el mejor paso para garantizar que tu hijo será feliz”.

El juego genera alegría, pero también es la forma en que tu hijo desarrolla habilidades esenciales para su futura felicidad. El juego no estructurado le permite descubrir lo que le gusta hacer — construir torres con bloques de madera, jugar al hospital con sus animalitos de peluche — lo cual puede orientarlo hacia una carrera que le satisfará. El juego no son las clases de música, los deportes organizados u otras actividades “enriquecedoras”. El juego es cuando los niños inventan, crean y sueñan despiertos.

Ayúdalos a desarrollar sus talentos

La receta de Hallowell para crear felicidad de por vida incluye un aspecto sorprendente: las personas felices son a menudo aquellas que dominan una habilidad. Por ejemplo, cuando tu nene practica cómo lanzarte una pelota, aprende de sus errores, aprende persistencia y disciplina, y luego experimenta la dicha de tener éxito debido a sus propios esfuerzos.

También obtiene el beneficio de ganarse el reconocimiento de otros por su logro. Y lo que es más importante, descubre que tiene algo de control sobre su vida: si trata de hacer algo, tiene la satisfacción de darse cuenta de que, con persistencia, llegará a lograr lo que se propone. Los estudios muestran que este sentimiento de control que se experimenta a través de dominar algo es un factor importante que determina la felicidad adulta.

Hallowell advierte que los niños, como los adultos, necesitan seguir sus propios intereses o no habrá dicha en sus logros.

Los cuerpos sanos significan niños felices

Mucho sueño, ejercicio y una dieta saludable son importantes para el bienestar de todos, sobre todo de los niños. Los niños pequeños hacen ejercicio de manera innata. Darle a tu hijo tiempo de sobra para corretear afuera le ayudará con sus estados de ánimo. Y presta atención a su necesidad de tener orden en su vida: aunque algunos niños se adaptan fácilmente a distintos horarios y circunstancias, la mayoría de ellos disfrutan y son más felices con un horario establecido que les permite saber qué va a suceder.

Tal vez también es bueno que prestes atención a cualquier conexión entre el estado de ánimo de tu hijo y ciertos alimentos. Algunos padres encuentran que aunque el azúcar puede dar a su hijo energía momentánea, también puede ocasionar cambios bruscos de humor y conducta agresiva. Las alergias y la sensibilidad a ciertos alimentos también pueden jugar un papel importante en la conducta y el estado de ánimo de tu hijo.

Deja que se enfrenten a problemas

Dices: “¡Pero se supone que debo hacer que mi hijo sea un niño feliz! ¿No debo solucionar todos sus problemas?” De hecho, Carrie Masia-Warner, psicóloga infantil y subdirectora del Instituto de ansiedad y trastornos del estado de ánimo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, ve esto como un grave error que cometen muchos padres amorosos y bienintencionados.

“Los padres tratan de arreglar siempre las cosas para sus hijos, tratan de hacerlos felices todo el tiempo. Eso no es realista. No trates de arreglar las cosas siempre”, aconseja Masia-Warner. “Los niños necesitan aprender a tolerar algo de angustia, algo de desdicha. Deja que luchen, que resuelvan las cosas por sí mismos, porque eso les permite aprender a enfrentarse a los problemas” .

Hallowell está de acuerdo en que permitir que los niños pasen por diversas experiencias, incluso difíciles o frustrantes, les ayuda a llenar la reserva de fuerza interior que conduce a la felicidad. Ya sea que un niño tenga 7 meses de edad y esté tratando de gatear o 7 años y tenga dificultades con las sumas y restas, Hallowell indica a los padres que aprenderá a arreglárselas con la adversidad simplemente confrontándola una y otra vez hasta superarla con éxito.

Esto no significa que los niños no deban pedir ayuda si la necesitan, pero tu papel es ayudarlos a que encuentren una solución ellos mismos, no proporcionársela. Aprender a enfrentarse a las inevitables frustraciones y reveses de la vida es crítico para la felicidad futura de tu hijo.

Si tu pequeño desarrolla un sentido de independencia y confianza, eso puede llevarlo a tener más autoestima y a ser más feliz. Una forma de ayudar a tu hijo a desarrollar estas cualidades es dejar que juegue solo durante 10 ó 15 minutos, varias veces al día.

Permítele estar triste o enojado 

Cuando tu hijo se va a un rincón a hacer pucheros en una fiesta de cumpleaños, tu reacción natural podría ser empujarlo a unirse a la diversión, pero es importante permitirle que esté infeliz. A Hallowell le preocupa que “algunos padres se angustian cada vez que sus hijos sufren un poco de rechazo, no los invitan a una fiesta de cumpleaños o lloran porque no obtuvieron lo que querían”.

Los niños necesitan saber que a veces es normal sentirse desdichados. Es, sencillamente, parte de la vida. Y si tratamos de rescatarlo de cualquier desdicha, podríamos estarle enviando el mensaje de que está mal sentirse triste. Necesitamos dejarlos experimentar sus sentimientos, incluyendo la tristeza.

Puedes alentar a tu hijo a dar nombre a sus sentimientos y a expresarlos verbalmente. Incluso aunque no hable todavía, puedes mostrarle fotos de rostros y preguntarle cuál de esos sentimientos es igual al que él está sintiendo. Los niños pequeños comprenden muy rápidamente las palabras que tienen que ver con su estado emocional, como “contento” o “enojado”. Cuando pueden expresar con palabras sus emociones, adquieren una nueva capacidad de reconocer y regular sus sentimientos.

Sin embargo, advierte Masia-Warner, no debes reaccionar de forma exagerada a los sentimientos negativos de tu hijo. “Es normal que a veces los niños se vuelvan demasiado sensibles, nerviosos o se aferren mucho a los padres debido a algo que ocurre en su entorno; eso no quiere decir que sean desdichados”.

Sé un modelo de conducta

Según Dora Wang, profesora agregada de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo México y madre de Zoe, de 3 años de edad, los estudios muestran que puedes pasarles tu temperamento a tus hijos, no necesariamente a través de tus genes, sino a través de tu propio comportamiento y forma de criarlos.

Para bien o para mal, los niños perciben el humor de sus padres. Incluso los bebés pequeños imitan el estilo emocional de sus papás, lo cual de hecho activa vías neurales específicas. En otras palabras, cuando sonríes, tu hijo sonríe y su cerebro se “prepara” para sonreír. Pero sé sincera porque tu hijo notará si estás actuando. Si disfrutas de las cosas pequeñas de la vida y expresas a menudo qué te hace sentirte agradecida, serás un modelo positivo de conducta para tu hijo.

Eso no quiere decir que tengas que esconder tus emociones negativas. Puedes dejar que tu pequeño vea que estás triste porque rompiste tu florero favorito. Y si añades que eso significa que ahora podrás comprar uno más grande, le enseñarás a tu hijo que la tristeza es parte de la vida y al mismo tiempo le mostrarás que siempre se puede encontrar un resquicio de esperanza.

Sin embargo, si te encuentras constantemente estresada o deprimida, es importante que busques ayuda. “Los padres de familia que tienden a estar deprimidos a menudo no son buenos para proporcionar disciplina y orden de manera constante, ni para alabar a sus hijos con constancia y divertirse con ellos. Todo esto puede contribuir a problemas emocionales”, dice Masia-Warner.

Enséñales a hacer cosas valiosas

A medida que va creciendo, puedes enseñar a tu hijo lo satisfactorio que es ayudar a otras personas. Los estudios demuestran que la gente que hace cosas positivas se siente menos deprimida. Incluso los niños pequeños pueden beneficiarse de esta lección.

FUENTE: http://espanol.babycenter.com/toddler/desarrollo-social-y-emocional/crecer-feliz/?scid=bcus_ush_article

 

How to raise an imaginative child

Your toddler’s developing brain

Your child was born with about 100 billion brain cells. That’s amazing enough, but what’s happening now that he’s a toddler is almost more so. Each of those brain cells is sending out and receiving electrical signals, creating connections among brain cells that, through repetition, turn into networks. These networks (often called wiring or circuitry) allow him to think and learn. By his third birthday, your toddler’s brain will have formed about 1,000 trillion connections.

Right now, your toddler’s brain is forging the pathways that will be used for the rest of his life. A connection that’s used repeatedly becomes permanent, whereas one that’s not used again (or is used infrequently) may disappear. That’s why experts put so much emphasis on the first three years: Everything you do with your toddler, from playing to eating, walking, reading, and singing helps jump-start his brain.

As you expose your toddler to new sights, sounds, and sensations, you open his mind to a bigger, more exciting world. And when you use your imagination with him — “Look, I’m a tiger in the jungle!” “Let’s pretend we’re going to Grandma’s house” — you spur his brain to forge “imagination pathways” of its own.

How your toddler’s imagination works

Because your toddler’s verbal skills aren’t great yet, it can be hard to know what he’s thinking. But you can see glimmers of imagination in his imitation of the things he sees around him — a behavior that often emerges around the age of 18 to 20 months. Your toddler might copy the things you’re doing, mimic his own daily routine by pretending to feed his stuffed bear or put it down for a nap, or act like the family dog.

How your toddler’s imagination helps

An active imagination will help your toddler down the road in more ways than you might think.

Improving vocabulary. Children who play imaginary games or listen to lots of fairy tales, books, or stories spun by those around them tend to have noticeably better vocabularies. You may not see the fruits of these activities until next year, when your toddler’s vocabulary will expand rapidly, but you’re laying the foundation for it now.

Taking control. Pretending allows your toddler to be anyone he wants, explore negative emotions, practice things he’s learned, and make situations turn out the way he wants them to. Stories in which the three little pigs thwart the big bad wolf, or imaginary games in which his teddy bear submits to a bath, give him a sense that he can be powerful and in control even in unfamiliar or scary situations.

Solving problems. Dreaming up imaginary situations teaches your child to think creatively, which can be an asset in solving problems. A study conducted at Case Western Reserve University found that children who are imaginative when they’re young tend to keep this quality as they get older and become better problem-solvers. Tested later in life, early “imaginators” had more resources to draw on when it came to coping with challenges and difficult situations, such as what to do if they forgot a book they needed for school that day.

Para seguir leyendo el artículo completo te invitamos a que visites la fuente de donde extraimos este artículo, la cual es www.babycenter.com/0_how-to-raise-an-imaginativechild_11544.bc

Qué hacer con los berrinches.

A partir de que el niño empieza a gatear, y es considerado un explorador, suelen aparecer los berrinches. Es una conducta muy frecuente y a los papás generalmente les genera mucha angustia.

Por un lado María Montessori ve el origen de los berrinches en la incapacidad de los padres de comprender los intereses y los tiempos de los niños de esa edad, como adultos solemos entorpecer o cortar la investigación y la exploración del niño, quién se desespera y entra en berrinche.

El niño puede estar muy interesado en alguna actividad, pero el adulto llega y sin avisar ni pedir permiso, lo carga y se lo lleva, lo que genera frustación en el bebé. Una alternativa que da María Montessori es observar, respetar y dar tiempo; por ejemplo si el bebé esta muy interesado en algo, y sabemos que pronto nos tenemos que ir, en lugar de cargarlo y llevárnoslo cuando llegue la hora, podemos concederle un tiempo y avisarle: “pronto nos tenemos que ir, cuando suene la alarma vamos a tener que recoger y decirle adios a los cubos”, es posible que el bebé igual se enoje, pero estamos siendo más respetuosos y con el tiempo va a ir entendiendo la frase y anticipándose a lo que va a ocurrir.

Otra autora sobre la infancia es Penelope Leach. Ella atribuye los berrinches a que el niño en esta edad quiere hacer mucho más de lo que puede y esto le genera frustración. El bebé quisiera trepar, hablar, hacer lo que hacen los adultos, pero no puede y va acumulando frustración, de modo que llega un momento en el que explota.

Una regla general: si los berrinches funcionan; se van a ir haciendo cada vez más frecuentes.

¿Qué hacer?

Cuando un niño explota en un berrinche ha perdido el control de sí mismo y no reconoce lo que pasa, lo domina la explosión y pierde el punto de referencia. Es inútil regañarlo, pegarle o gritarle; ya que esto no va a disminuir su ansiedad, por el contrario lo más probable es que incremente. Lo que se recomienda es contenerlo, como diciendo, si tu no puedes controlarte, te ayudo en ese momento, hay niños que no toleran sentirse contenidos físicamente y se desesperan más, en estos casos haya que quitar las cosas de su alrededor con las que puedan hacerse daño, y dejar que pase la crisis, sin hacer contacto visual, solo esperando a que ceda, estando a su lado.

Hay ocasiones en las que lo más fácil en ese momento es darles lo que quieren, sobre todo cuando se emberrinchan en lugares públicos, pero si lo hacemos estamos cayendo en su juego, y como ve que el berrinche funciona a la próxima lo va a repetir. Cuando ocurre algo así podemos retirarnos hasta que se calme y entienda que no es una forma de conseguir lo que quiere. Implica sacrificio, pero es una inversión.

Una vez que haya pasado el berrinche, es recomendable platicarlo con él, “¿estabas muy enojado verdad?” Cargarlos después de un berrinche y platicar, no significa que les haya funcionado, es un reconocimiento de lo desconcertados que estuvieron y un apoyo para reforzar su serenidad.

MEDICINA PREVENTIVA PARA LOS BERRINCHES

*Reconocimiento de sentimientos. Salidas para el enojo.

*Apapachos.

*Considerar el temperamento del niño.

 

FUENTE: SERRANO, Ana, Ayudando a crecer, Vol. I, Producciones Educación Aplicada.

La necesidad es natural. Ríndete ante ella.

Como es de esperarse, una vez que nuestro bebé nace, desde la primera noche o bien algunos meses después, miles de padres, siguiendo los consejos  comunes de cómo cuidar a sus hijos, hacen uso de un ritual macabro. Ponen a su bebé en una cuna, salen del cuarto, y estudiadamente, ignoran su llanto. El llanto puede durar de 20 a 30 minutos antes de que el padre pueda regresar. El bebé puede ser acariciado pero no levantado, y el padre debe irse rápidamente, después de lo cual el llanto vuelve. Eventualmente el sueño llega, pero el ritual se repite si el bebé se vuelve a despertar durante la noche. La misma cosa sucede la siguiente noche, excepto que el padre debe esperar cinco minutos más entre el tiempo que va a ver a su bebé y lo consuela acariciándolo. Esto dura una semana, dos semanas, tal vez un mes. Si todo va bien, finalmente llega el día en que el bebé se duerme solo sin llorar, y no toma alimento durante toda la noche. Mamá y papá sienten que “ya la hicieron”
Esto se conoce como “Ferberizar” a un niño, por Richard Ferber. el experto americano más conocido en sueño infantil. Muchos padres piensan que sus consejos para dormir a los bebés son crueles, pero persisten, porque les han dicho que no le hacen daño al bebé.  Ferber dice que este ritual es el proceso natural del niño para aprender a dormirse solo. Lo que suena para el oído no entrenado como un bebé luchando en protesta desesperada de abandono, es descrito por Ferber como un niño “aprendiendo nuevas asociaciones”.

En este punto, les diré mi propia experiencia: Mi esposa y yo somos Ferberizadores fallidos. Cuando nuestra primera hija demostró que podía llorar por 45 minutos sin parar, nos dimos por vencidos y la dejamos dormir en nuestra cama. Cuando nuestra segunda hija nació tres años después, ni siquiera nos molestamos en armar la cuna. Ella no era muy chillona, y parecía una buena candidata para la Ferberización, pero descubrimos que ya nos gustaba dormir con un bebé.
¿Cómo tuvimos el valor para desafiar la sabiduría y los consejos populares de como hacer dormir a un bebé? Esto nos lleva a nuestra segunda experiencia (peligrosamente familiar para muchos lectores): Darwinismo. Para nuestra especie, el arreglo natural para la noche es que los niños duerman cerca de sus madres por los primeros años. Por lo menos es la norma en las sociedades de cazadores grupales, lo más cercano que tenemos al ambiente social del cual los humanos evolucionaron. Las madres amamantan a sus hijos para dormir y luego amamantan a libre demanda a través de la noche. Suena cansado, pero no lo es. Cuando el bebé llora, las madres amamantan como un reflejo, a menudo sin despertarse del todo. Si llegara esta a despertar y estar completamente consciente, se duerme rápidamente junto con el bebé. Como el padre que soy, que puedo dar fé de esto, uno no se despierta completamente

Así que la Ferberización, es antinatural. No necesariamente quiere decir que sea mala. La técnica podría no ser dañina (aunque de hecho si lo puede ser, como veremos a continuación). No intento quitarle a Ferber su derecho de predicar la Ferberización o de los padres a practicarla con tal de dormir en paz. Cada quien sabe lo que hace. Lo que es molesto es que Ferber solo acepta su método como el bueno. El implica que si los padres no siguen su método, están cometiendo un delito, como si los bebés necesitaran dormirse solos en su cuarto. “Aún si tu y tu hijo parecen felices de compartir la cama durante la noche”, escribe Ferber, “y aún si parece dormir bien en tu cama en la noche, a la larga este hábito no puede ser bueno para ninguno de los dos.” En la televisión he visto a un padre admitir con vergüenza ante el famoso gurú del cuidado de los bebés  T. Berry Brazelton que le gusta dormir con su hijo de 3 años. Uno pensaría que el pobre padre “cometería incesto”.

¿Por qué exactamente es malo dormir con los niños? . El aprender a dormir solos, dice Ferber, ayuda a tu hijo a “verse a si mismo como un ser individual”. No lo entiendo. No es nada obvio para mí como un bebé puede desarrollar un sentimiento robusto de autonomía al estar confinado en un pequeño cubículo con barrotes a los lados y sojuzgado sin poder influir en su medio ambiente. (Menos obvio estos días, cuando muchos niños están 40 horas a la semana en guarderías, y necesitan entrenamiento extra de autonomía) Me encantaría ver evidencia de que eso es correcto, pero no hay ninguna. Al comparar como se desarrollan los niños Ferberizados con los no Ferberizados, no nos dice nada, ya que los padres tienen muchas otras maneras de criar y las variables no se pueden controlar.

Al carecer de datos, la gente como Ferber o Brazelton hacen afirmaciones creativas acerca de lo que sucede dentro de la cabeza de los bebés. Ferber dice que si dejas dormir un bebé entre tu y tu esposo(a) “en el sentido de que los separa a los dos, el bebé se puede sentir muy poderoso y preocuparse”. Bueno, él podría sentir eso, supongo, o tal vez puede solo sentirse acurrucadito y calientito. Es difícil de decir (de hecho sise ven “acurrucaditos”). Brazelton dice que cuando un niño se despierta en la noche y tu te niegas a ir por él. “Tal vez no le guste, pero él entenderá”. ¡Oh, Dios!

De acuerdo a Ferber, el problema de dejar a un niño que tiene miedo de dormir solo, en tu cama es que “tu realmente no estás resolviendo el problema. Debe haber alguna razón por la que tenga tanto miedo”. Claro, debe haberla. Tal vez el cerebro de tu hijo fue diseñado por selección natural a través de millones de años durante los cuales las madres durmieron con sus bebés. Tal vez entonces si los bebés se descubrían completamente solos en la noche a menudo significaba que algo horrible había sucedido, digamos que la madre se la había comido una bestia.  Tal vez el cerebro joven está diseñado para responder a esta situación en llorar histéricamente para que algún pariente que lo pudiera escuchar lo pudiera encontrar. Tal vez, para hacerlo más corto, la razón por la cual los niños que al dejarlos solos suenan aterrorizados, es que los niños al dejarlos solos se aterrorizan,tal vez sea eso.

Algunas semanas de terror nocturno presumiblemente no van a dañar permanentemente a tu hijo. Los humanos son resistentes por naturaleza. Si la teoría de Ferber hace daño a los niños, lo hace indirectamente: el negar la leche de la madre al niño durante la noche. La leche materna, se ha descubierto que es como una “placenta externa” cargada de hormonas perfectamente diseñada para ayudar al desarrollo. Un estudio demostró que aumenta el coeficiente intelectual.      Presumiblemente, muchos de los beneficios del amamantar se pueden conseguir a través del día. Pero ciertamente no sabemos que un período de 11 horas sin amamantar no haga daño. Y si sabemos que tal período de tiempo no es parte natural del plan para un bebé de cinco meses, por lo menos para las sociedades de cazadores grupales. O al juzgar a la leche en sí misma: es delgada y acuosa, típica de las especies que amamantan frecuentemente. O al juzgar a las madres: Al no amamantar en la noche, puede causar doloroso hinchamiento o hasta infección en el seno. Entre tanto, toda la evidencia disponible sugiere que la alimentación nocturna es natural, Ferber dice lo contrario. Si después de los 3 meses de edad tu bebé se despierta en la noche y quiere comer “es que está desarrollando un problema del sueño”.

Generalmente yo no me quejo de las estructuras sociales patriarcales opresivas, pero el Ferberizar es una buen ejemplo de una de estas. Como los entusiastas de la “cama familiar” han notado, los doctores varones, que no tienen idea de lo que es la maternidad, han intimidado a las mujeres por décadas a practicar cosas no naturales y destructivas. Durante algún tiempo los doctores decían que las madres no deberían amamantar más seguido a sus bebés que cada cuatro horas. Ahora admiten que estaban equivocados. Durante un tiempo, presionaron a las madres a alimentar a los bebés con botella. Ahora admiten que estaban equivocados. Por un tiempo les decían a las mujeres embarazadas que deberían mantener la ganancia de peso al mínimo (¡y algunas mujeres lo lograban fumando más cigarros!). Equivocados otra vez.  Ahora les dicen a las madres que deben negar el alimento a los infantes toda la noche, cuando los bebés tienen algunos meses de edad.  Ya hay signos de que este “consejo” está por comprobarse que es incorrecto. Aunque Ferber no ha puesto su bandera blanca, Brazelton suena cada vez menos preocupado de los padres que duermen con sus bebés. (No nos sorprenda que la persona menos “estricta con los infantes”, la famosa experta en cuidado de los niños, sea una mujer, Penélope Leach). Mejor tarde que nunca. Pero en el cuidado de los bebés, así como en las ciencias del comportamiento, generalmente, nos podríamos haber ahorrado mucho tiempo y problemas si reconociéramos que los humanos somos mamíferos, y ponderáramos las implicaciones de este hecho.

Ante este tipo de opiniones, estudios y comparaciones encontraremos siempre un mar; pero lo importante es seguir con las convicciones de cada padre de familia y lo que a ustedes les convenga y funcione mejor. Es cierto que hay mucha diferencia entre una y otra conducta y el desenvolvimiento de cada bebé, por eso una vez más la decisión la tenemos nosotros como padres.

FUENTE: Robert Wright es el autor de The Moral Animal: Evolutionary Psychology and Everyday Life. Traducido por Ana Charfen. El artículo fue tomado de http://www.cozybebe.org

Mamitis y miedo a los extraños

Entre los ocho o nueve meses, en promedio de edad, el bebé entra a una etapa de mamitis, ansiedad ante la separación y miedo a los extraños. El bebé ya ha depositado su confianza y cariño en las personas más cercanas a él y su idea de permanencia de los objetos y personas es muy pobre, de tal manera que cuando una persona querida se va, nada le garantiza que regrese.

Su momento mas critico, de esta etapa, es entre los 13 y los 20 meses y generalmente desaparece entre los 24 y 36 meses.

Y ¿qué puedo hacer?

* Desde muy pequeños, es efectivo avisarles cada vez que nos vamos y regresamos.

*Hacer un álbum con las fotos de las personas cercanas al bebé, funciona muy bien, ya que les ayuda a identificarlas y eso les hace sentir bien.

*Hablarle mucho cuando estamos fuera de su alcance visual, ya que le ayuda a irse dando cuenta de que aunque no te pueda ver, sigues ahí.

Una vez que el niño supera la mamitis, se proyecta ante un desarrollo afectivo más optimista.

FUENTE: SERRANO, Ana, Ayudando a crecer, Vol. 1, Producciones Educación Aplicada