Crean escuela de parteras, en Guerrero.

Con la finalidad de disminuir la incidencia de las muertes maternas en las zonas indígenas de La Montaña, el Congreso local aprobó la creación por decreto la creación de una escuela de parteras profesionales, como organismo público descentralizado. Esto debido a que en lo que va del año 2012 ya son 35 muertes maternas registradas.

El diputado local del PRD, Enrique Herrera Gálvez, afirmó que es necesaria la especialización de personas, quienes asisten a las mujeres en el momento de parto, especialmente en aquellas localidades donde se carece de servicio especializado en materia de salud, para la atención de los casos.

De acuerdo con datos oficiales, dijo, en lo que va de este 2012 se han registrado por lo menos 35 muertes maternas en poblaciones indígenas de la región de La Montaña, por falta de asistencia en el momento del parto y de un seguimiento puntual de los cuidados a seguir.

El centro educativo comenzará sus operaciones a partir de septiembre próximo en el municipio de Tlapa de Comonfort, en La Montaña, con la participación 30 alumnos por principio, quienes atenderán las localidades indígenas.

Herrera Gálvez informó que la alta incidencia de las muertes maternas motivó a tomar acciones específica para contrarrestar el mal y una de ellas es preparar a las personas quienes las indígenas prefieren ser atendidas, como es el caso de las parteras.

Con la baja cobertura y calidad de los servicios de salud, así como con los factores socioeconómicos y culturales del Estado son las principales causas de muerte materna, provocadas por la preclamsia-eclamsia, hemorragia obstétrica, sepsís puerperal y complicaciones del aborto.

Los males en conjunto representan el porcentaje más alto en las defunciones maternas en la zona indígena; y para atender la problemática se necesitan entablar acciones y estrategias que tengan como eje la administración funcional transversal.

De acuerdo a datos, informó ha sido el municipio de Acatepec, en la región de La Montaña el que han sumado en el último año por lo menos cinco muertes maternas, donde en los próximos días, se tomarán más acciones, para contrarrestar el mal.

 

FUENTE: http://noticierostelevisa.esmas.com

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Parteras atienden 70 por ciento de los nacimientos en comunidades indígenas

Tenejapa, Chiapas., 11 de julio.

En las comunidades indígenas las parteras atienden aproximadamente 70 por ciento de los nacimientos, y cada una de ellas en promedio asiste al año unos 50 partos. Petrona López, coordinadora de las parteras de Tenejapa, narró en entrevista que desde hace 36 años asiste nacimientos y reconoció que cuando se recibe preparación mejora el acompañamiento que brindan a las mujeres.

La Secretaría de Salud (Ssa), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Consejo Nacional de Población (Conapo) refieren que lo fundamental es la incidencia que la capacitación de las parteras tradicionales tiene en la reducción de la mortalidad materna. Por esa razón el programa Cuidando el Cuerpo de la Mujer, el Niño y de la Madre Tierra, que impulsan desde noviembre de 2009 en Chiapas, luego en Hidalgo y desde este mes en cuatro comunidades de Puebla, debe mantenerse y ampliarse en el próximo gobierno federal.

Durante el taller Parto Limpio, realizado en la cabecera municipal de Tenejapa, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Población 2012, cuyo tema es acceso a la salud reproductiva, Susana Cerón, directora general del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Ssa, señaló que en las entidades con mayor población originaria las tasas de muerte materna son más elevadas que el promedio nacional, que en 2011 fue de 49.5 decesos por cada 100 mil nacidos vivos. En Chiapas refirió que se registraron el año pasado 56.4 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. Pero en 1990 eran 89.7 y la meta para 2015 es alcanzar en la entidad 26.8, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La funcionaria y María Antonieta Ugalde, directora general del programa de población y asuntos internos del Conapo, subrayaron la importancia de que el esquema interinstitucional de capacitación de parteras tradicionales, denominado Cuidando el Cuerpo de la Mujer, el Niño y de la Madre Tierra –el cual arrancó en noviembre de 2009– se fortalezca y extienda a otras entidades con presencia de población indígena.

Lucio Pérez Moxán, asesor de parteras de la Secretaria de Salud de Chiapas de la jurisdicción sanitaria número II, indicó que sólo en los Altos de Chiapas las 773 parteras registradas en la dependencia reportan la atención de 250 partos al mes y acotó que, en promedio, en los 28 municipios de esa zona las parteras asisten más de 4 mil nacimientos anualmente. En todo el estado existen 5 mil parteras.

Según cifras oficiales, en todo el estado hasta 45 por ciento de los partos son atendidos por las parteras, las cuales también dan apoyo prenatal, detectan si el embarazo puede presentar complicaciones, ya sea por el estado de salud de la madre o por las condiciones en que se encuentra el producto, y por lo tanto tienen la capacidad para remitir a las gestantes a los centros de salud más cercanos.

Ellas también están preparadas para brindar asistencia después del nacimiento a la madre y al hijo y dan recomendaciones sobre la alimentación del bebé y revisan, días después del parto, el estado de salud de la madre.

La doctora Leticia Montoya Liévano, jefa de la jurisdicción sanitaria número II de Chiapas, comentó que ser partera es una actividad generacional: las hijas de quienes se dedican a esta actividad que desarrollan con responsabilidad y sabiduría siguen la tradición, y comentó que algunas se inician a muy temprana edad.

Por ejemplo, Petrona narró que fue a los 16 años de edad cuando empezó a atender partos de manera empírica y agregó que su actividad es un servicio a la comunidad, por lo que no cobran.

Las parteras que están reconocidas por este programa no reciben retribución económica por la labor que efectúan, pero Montoya Liévano resaltó también que las parteras sugieren luego del nacimiento el uso de métodos de planificación familiar y dijo que los conocimientos que adquieren al capacitarse no van en contra de los ancestrales, sólo los complementan.

 

FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/12/sociedad/043n1soc

Enviada: Carolina Gómez Mena, Periódico La Jornada, Jueves 12 de julio de 2012, p. 43

Los Partos empiezan a ganar terreno a las cesáreas en México

Para nosotros, Ceperi, es importante compartir con ustedes el siguiente artículo, ya que en México empieza a tomar formalidad algo que se había hecho a un lado y aunque todavía falta camino por recuperar el esfuerzo lo vamos haciendo poco a poco y todos en conjunto.

La Dirección General de Planeación y Desarrollo de Salud promueve formas más naturales de traer bebés al mundo, para evitar estrés y sufrimiento tanto a la madre como al producto.

La mujer está a punto de parir en forma vertical. Coloca las caderas en la parte superior de un asiento inclinado en forma de “U”; sus piernas abiertas descansan sobre la parte inferior… Deja el tronco inclinado con un ángulo de 45 grados y se sostiene con las rodillas “hincada” para que la parte de la vagina quede libre y el bebé pueda salir. La última postura evita el dolor y la posibilidad de una cesárea: hay que pegar los talones a los glúteos mientras que la cara y los codos deben recargarse en el cojín.

En ninguna de estas posturas de parto “a la antigüita” el niño padece sufrimientos fetales.

Este es el método que desde 2009 aplica la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud al crear el modelo de Atención Intercultural Humanizada en la Mujeres en Trabajo de Parto, que es una sinergia entre la medicina científica y el modelo tradicional de partería.

Tras varias décadas de estudios y debates en todo el mundo, en pleno siglo XXI la ciencia médica decidió retomar el modelo ancestral que las parteras han implementado durante décadas, tras comprobar que sus técnicas tienen respaldo científico, reconocidas incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Que la parturienta tome líquidos o camine, que se respeten las pautas del proceso fisiológico sin medicalizar, que no se rasure el pubis y colocar lienzos calientes; todas esa prácticas que las parteras durante siglos han realizado tienen un sustento científico”, dice Hernán García Ramírez, de la subdirección de Sistemas Complementarios de Atención de la Secretaría de Salud (SSA).

Pero lo determinante para reconocer las aportaciones de las matronas “son las posiciones verticales que la mujer puede elegir durante el alumbramiento”.

De acuerdo con especialistas en ciencia médica, los beneficios de este modelo van desde la reducción de cesáreas —México registra 38 por ciento de nacimientos por esta vía cuando lo recomendado por la OMS en no rebasar el 15 por ciento—, hasta la disminución de muertes maternas (en 2010 la tasa se ubicó en 49.5 por 100 mil nacidos vivos), y erradicar la violencia obstétrica ofreciendo un trato más humano que permita a la mujer decidir con libertad dónde, cómo y con quién desea parir.

MODELO HUMANIZADO

En 2009, la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud decidió crear el modelo de Atención Intercultural Humanizada en la Mujeres en Trabajo de Parto, resultado de una sinergia entre la medicina científica y el modelo tradicional de partería, con el objetivo de promover el respeto a la decisión de la mujer de adoptar la posición que mejor le acomode para parir, especialmente en las poblaciones indígenas.

Asimismo implica importantes cambios en la manera de diseñar los espacios hospitalarios y la formación del personal de salud, admite Alejandro Almaguer González, director de Medicina Tradicional y desarrollo Intercultural de la Secretaría de Salud (SSA) e impulsor de este modelo.

“Nos hemos encargado de crear posadas de nacimiento, que son un espacio contiguo al hospital, acondicionado con una tina, un banco o cama obstétrica dónde parteras tradicionales emplean sus técnicas de acompañamiento”.

Si bien no es suficiente cambiar la posición de trabajo de parto para que la atención sea más humana y respetuosa, el especialista admite que es un paso importante, que debe tomarse en cuenta en una visión integral, pues hasta ahora los resultados han sido significativos, como el caso del Hospital de Especialidad de Colima, donde este método disminuyó en un 50 por ciento el número de cesáreas.

“En la escuela te enseñan que la posición más apropiada para la mujer es parir acostada, que rasures y hagas la episiotomía —agrandar la abertura de la vagina durante el parto—; eso demuestra un desconocimiento de las bases legales y científicas. Llevo más de dos décadas intentando retomar el modelo de la partería con el ánimo de disminuir la mortalidad materna y el número de cesáreas”, afirma.

PARIR EN VERTICAL

Durante la conversación con M Semanal, el doctor García Ramírez se quita sus mocasines negros para subirse al banco obstétrico que diseñó de acuerdo a las sugerencias de las parteras. Con saco, pantalón y corbata representa sin pudor las posiciones en las que una mujer puede parir en forma vertical. Coloca las caderas en la parte superior conformada por un asiento inclinado en forma de “U”, sus piernas abiertas descansan sobre la parte inferior forrada de piel que mide menos de un metro de largo “sentada”, dice con voz firme.

Deja el tronco inclinado en un ángulo de 45 grados y se sostiene con las rodillas “hincado”, explica mientras con sus manos señala que la parte de la vagina queda libre para que el bebé pueda salir. Realiza la última postura que no sólo evita dolor, sino también una cesárea: pega los talones a los glúteos, mientras que la cara y los codos los recarga en el cojín; “En ninguna de estas posiciones el niño padece sufrimientos fetales”, presume mientras se coloca de nuevo los zapatos.

En 2003, la organización internacional Colaboración Cochrane analizó los efectos de diferentes posiciones de la mujer durante el alumbramiento. Tras documentar cinco mil 764 testimonios, se comprobó que parir en posturas verticales —arrodilladas, paradas o sentadas— es más cómodo y menos doloroso que estar acostada con las piernas levantadas, donde no sólo ocasiona problemas de frecuencia cardiaca fetal, sino también el uso de fórceps para sacar al recién nacido.

“Muchas madres indígenas me decían que acostadas sentían ahogo, se quejaban de la luz y el frío del quirófano, de la cantidad de órdenes que el personal de salud les hacían. Al principio pensamos que era una cuestión cultural; sin embargo, la mujer moderna y liberada de la ciudad nos hacía las mismas peticiones. Exigía una atención más humanizada, donde se tomaran en cuenta sus sentimientos, donde pudieran opinar y ser protagonistas de su parto”.

A LA ANTIGÜITA

Yolanda Llescas, tesorera de la Fundación Parto Libre, ha cumplido su mayoría de edad como partera domiciliaria. Su experiencia la ha llevado a atender embarazos y alumbramientos de mujeres, las que, sin importar su círculo socioeconómico, tienen algo en común: buscan la libertad de elegir cómo y en qué momento parir.

Aunque perdió la cuenta del número de bebés que ha “cachado”, asegura que la efectividad de este tipo de acompañamiento ancestral se debe al ambiente cálido y tranquilo que la madre vive en casa y rodeada de sus seres queridos.

La explicación tiene una justificación científica, pues los lugares silenciosos y relajantes ayudan a que el cuerpo de la mujer libere una sustancia llamada oxitocina, encargada de provocar las contracciones vaginales de manera natural; sin embargo, ésta se inhibe en situaciones que producen adrenalina, como las condiciones de estrés, miedo o angustia.

“El alumbramiento es un proceso fisiológico. No hay horarios. El proceso de parto es una entrega a su propia naturaleza y confianza. La madre da las pautas, dice qué quiere y qué no. Dar a luz en casa es hacerlo en un ambiente más íntimo y respetado”.

EN CASA, COMO LA ABUELA

La estadística médica indica que uno de cada 10 partos en casa puede presentar alguna complicación, pero Beatriz no prestó atención al número. Quería un ambiente natural, rodeada de árboles y aire fresco, así que decidió dar a luz en su casa de Jalmolonga -un municipio de Malinalco, en el Estado de México, en compañía de su esposo Yadhir y sus tres parteras: Leticia y sus ayudantes Laura y Yolanda-. Así nació Triana, su hija.

“Fue en el baño. Tenemos una tina enorme, y el parto en agua se me hacía muy sexy, pero no fue una opción que me acomodara”, dice la joven madre.

Cuando Beatriz terminó su labor de parto, se tomó un plato de sopa y se quedó dormida; en ese momento su esposo cargó a la niña para colocársela en el pecho durante horas. “Eso jamás hubiera sido posible en el contexto médico”, dice Yadhir, quien siempre estuvo consciente de las complicaciones que pudieron surgir en ese momento.

“Si algo se complica, nunca descartas la posibilidad de acudir con un médico. Más de una vez Laura, Yola —las parteras— y yo contemplamos la posibilidad de alquilar un helicóptero por si algo ocurría”, dice, entre risas.

EN CASO DE COMPLICACIONES

La mesa obstétrica en la zona blanca del Hospital General Ajusco Medio está lista para colocar a una madre con más de cinco horas en trabajo de parto. “Acérquese y abrácela. Cambie esa cara de angustia; va a tener un bebé”, le dice Angélica Esparza, jefa de Servicios de Tococirugía, al padre que sólo afirma con la cabeza. Sus manos no dejan de temblar, son torpes al abrazar a su esposa.

La mujer balancea su cadera, abre las piernas en un ángulo de 45 grados, se sujeta del marco de la cama y puja con tanta fuerza que su mirada se vuelve cristalina y el rostro enrojece. Es inútil, el bebé no sale. Respira y lo vuelve a intentar dos o tres veces más. Su rostro luce agotado. La enfermera decide prepararla para una cesárea. Minutos después nos informan que el niño tiene el cordón umbilical enredado en el cuello.

“No te puedes aferrar a un método. Siempre tienes que buscar soluciones a favor de la madre y el hijo”, responde la especialista, quien enfatiza que a pesar de las complicaciones que se pueden presentar durante un parto, el Hospital General Ajusco Medio registra una tasa de 33 por ciento de cesáreas, mientras que el 67 por ciento restante corresponde a parto natural.

“No sabemos con exactitud el porcentaje de partos verticales, porque tenemos nueve meses con este modelo. Mi hija hace tres meses parió de esa manera, y todo salió muy bien”, revela Rolf Herbert Meiner, director general del nosocomio.

INMORTALIZAR LA PARTERÍA

En su consultorio, Alejandro Almaguer González tiene una amplia colección de Amazonas indígenas atendiendo su propio parto en cuclillas.

De su cajón saca un libro con más de 30 técnicas para utilizar el rebozo antes, durante y después del alumbramiento. “Le hemos hecho varias modificaciones a la bata quirúrgica para facilitar la lactancia y el apego inmediato entre el hijo y la madre, pero siempre esta será la mejor prenda”, y dirige su dedo índice a una de las imágenes.

Su sueño es convertir este modelo en una política pública, pues sin necesidad de sacrificar calidad y seguridad, asegura que incluir a una partera en el personal de salud no sólo disminuirá el número de cesáreas y muertes maternas, sino también representaría un ahorro de 70 por ciento al sistema de salud.

“El servicio en el hospital es caro por la instalación del tanque de oxígeno, el anestesiólogo y el quirófano. Una partera siempre será mucho más económica que alguno de estos servicios”, indica el especialista.

Por ello, se busca perpetuar el modelo tradicional de partería incluyéndolo como carrera técnica en escuelas de ciencias de la salud en diferentes estados República, donde el conocimiento se transmita de forma generacional y donde no sea un requisito para la alumna saber leer y escribir, pues el aprendizaje será adquirido de forma oral. “La idea es que las abuelas les enseñen a las hijas, nietas o bisnietas a ser parteras”, concluye.

De abril de 2009 a la fecha, el modelo de Atención Intercultural Humanizada en la Mujeres en Trabajo de Parto se ha implementado en Oaxaca, Hidalgo, San Luis Potosí, Jalisco, Campeche, Yucatán, Chihuahua, Querétaro, Morelos, Colima y el Distrito Federal (Ajusco Medio y en la Clínica de Especialidades de la Mujer de la Secretaría de la Defensa Nacional).

Los elementos más importantes de este modelo intercultural son:

• Acompañamiento psicoafectivo durante todo el trabajo de parto.

• Acompañamiento de un familiar si la usuaria lo demanda.

• Uso de masajes para relajar y disminuir el dolor en la cadera.

• Posiciones verticales (sentada, hincada, cuclillas, parada).

• Contacto piel a piel y amamantamiento inmediato del recién nacido,

• Climatización de la sala de expulsión.

• Desmedicalización en la medida de lo posible.

• Evitar el abuso en la utilización de la tecnología.

• Respeto a las decisiones de las mujeres.

Se deben esperar mínimo tres minutos para cortar el cordón umbilical —tiempo promedio en que deja de latir—, lo que evita que el niño tenga problemas de anemia en el futuro.

 LO PENDIENTE

A pesar de las 600 capacitaciones que se han realizado en estos tres años, falta más formación del personal de salud.

La Escuela de Partería Profesional de CASA, A.C., ubicada en San Miguel de Allende, abrió sus puertas en 1996 y es la única escuela de partería acreditada por el gobierno. El programa de estudios de tres años está abierto a toda mujer que haya terminado al menos nueve años de educación formal, y da preferencia a jóvenes de áreas rurales que tienen parentesco con parteras tradicionales

De acuerdo con la Secretaría de Salud, en México existen 22 mil parteras que atienden anualmente a 370 mil mujeres.

Tipos de partos

En México anualmente se registran dos millones de nacimientos, de los cuales 400 mil son por vía natural y 1.6 millones por cesárea.

Del 2000 al 2010, México fue el tercer país de Latinoamérica que registró mayor índice de cesáreas al registrar casi 38 por ciento, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud indica no superar el 15 por ciento.

Según estimaciones, los hospitales privados cobran entre 35 y 50 por ciento más si el parto es por cesárea que si fuera vaginal. Además, a los médicos les toma cinco veces menos tiempo una cesárea que un alumbramiento natural.

En 2010, la tasa de muerte materna se ubicó en 49.5 por 100 mil nacidos vivos, y la meta del milenio comprometida por México es bajar el indicador a 22 por 100 mil en 2015.

 

 

FUENTES: CASA, A.C., SECRETARÍA DE SALUD, INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA Y ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD.

WWW.MSEMANAL.COM/NODE/5633  Es la página del diario Milenio.