Tener leche para darle de comer a tu bebé, es muy fácil

Aquí te presentamos una lista de 10 cosas que puedes hacer, para que tengas leche de buena calidad desde el inicio de la lactancia materna. Es muy sencillo. Siguiendo estos pasos podemos eliminar muchos mitos de nuestra mente que en algún momento alguien cercano a nosotros los comenta y nos empieza a generar conflicto.

  1. Dale a tu bebé de mamar cada que lo solicite. Esto lo conocemos como libre demanda, entre más veces le des de mamar a tu bebé más leche producirás y eso te tranquilizará. Trata en la medida de lo posible de no darle formula, pues cada toma de formula disminuye tu producción de leche.
  2. No des otra cosa de comer a tu bebe que no sea seno materno. Si desde pequeño empiezas a incluir biberones con otros líquidos, esto reducirá tu producción de leche. El bebé sólo necesita del seno materno, sobre todo los primeros 6 meses.
  3. Siempre trata de ofrecer seno materno a tu bebé desde los primeros signos de hambre que muestre, para evitar que él lo rechace y ya no lo quiera, de esa manera eliminas el stress que ocasiona oír su llanto.
  4. Evita, en la medida de lo posible, los chupones y los biberones para lograr una lactancia prolongada.
  5. Practicar el colecho y descansar mientras tu bebé se alimenta, es algo muy bueno para ambos, pues tus sentidos estarán al 100% para detectar cualquier necesidad que tenga tu bebé.
  6. Recuerda tener en la posición correcta al bebé al momento de amamantar, esto evitará problemas clásicos como mastitis y grietas en los pezones.
  7. Siempre observa a tu bebé, no te dejes llevar por lo que dicen la mayoría de la gente y los doctores sobre que el bebé debe succionar 15 minutos de cada seno. La mejor señal para saber que tu bebé ya esta satisfecho es observar sus manos, pues cuando éstas sueltan el seno y se encuentran relajadas es porque ya se llenó.
  8. Está con tu bebé el mayor tiempo posible y de preferencia siempre pegado a ti, ya sea con un rebozo de lactancia o con lo que a ti te acomode. Él sentirá tu calor, le darás seguridad y sabrá que en cuanto él te necesite estarás ahí. Sal con él a todos lados, esa tranquilidad elimina el crecimiento del nivel de adrenalina en la sangre, lo cual permite que la producción de leche continúe de manera normal.
  9. Muy importante, si necesitas ayuda en cualquier momento pídela. En CEPERI estamos para ayudarte y tenemos a personas calificadas que te pueden apoyar. Recuerda que estar informada te ayudará a tener una lactancia prolongada si ese es tu deseo.
  10. Algo muy importante es que tú veas que está deglutiendo la leche, pues si tu bebé lo hace es señal de que está comiendo y aunque sea mucho o poco él lo hará en la medida de sus necesidades.

Una experiencia personal. Monique, una líder de la Liga de la leche internacional, me dijo “tu confía en tu bebé pues sólo él sabe lo que necesita y cuánto”. Esta frase me generó una paz interior que la sigo aplicando, aun cuando mi bebé ya tiene un año dos meses y lo sigo amamantando.

Les deseamos que con estos sencillos pasos que compartimos puedan tener una lactancia materna exitosa y prolongada.

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Qué hacer para tener éxito en una buena lactancia materna

Desde hace ya varios años, la Organización Mundial de la Salud, nos ha marcado que para tener éxito en una lactancia materna prolongada podemos seguir los siguientes 10 pasos, los cuales son sencillos y fácil de aprender. Aquí se los damos a conocer, esperando los puedan llevar a cabo.

  1. La OMS recomienda vivamente la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años. Además:
    1. debe comenzar en la primera hora de vida;
    2. debe hacerse “a demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche;
    3. deben evitarse biberones y chupones.
  2. La leche materna es ideal para los recién nacidos y lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Además es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad infantil en todo el mundo. La leche materna es fácil de conseguir y asequible, lo cual ayuda a garantizar que el lactante tenga suficiente alimento.
  3. La lactancia materna también beneficia a la madre. La lactancia exclusivamente materna constituye un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (protección del 98% durante los primeros 6 meses siguientes al parto). Además, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario en fases posteriores de la vida, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce la tasa de obesidad.
  4. Además de los beneficios inmediatos para el niño, la lactancia materna contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida. Los adultos que de pequeños tuvieron lactancia materna suelen tener una tensión arterial más baja, menos colesterol y menores tasas de sobrepeso, obesidad y diabetes de tipo 2. También hay datos que indican que las personas que tuvieron lactancia materna obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
  5. La leche artificial no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna, y cuando no se prepara adecuadamente conlleva riesgos relacionados con el uso de agua insalubre y material no estéril o con la posible presencia de bacterias en la leche en polvo. Una dilución excesiva con el fin de ahorrar puede acabar produciendo malnutrición. Por otro lado, las tomas frecuentes mantienen la producción de leche materna. Al reducir el número de tomas por la inclusión de leche artificial también se reduce la producción, por lo cual un intento de volver a la leche materna se vuelve más difícil.
  6. Las mujeres infectadas por el VIH pueden transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia materna. El tratamiento antirretrovírico de la madre infectada o del lactante expuesto al VIH reduce el riesgo de transmisión del virus durante la lactancia materna. Juntos, el tratamiento antirretrovírico y la lactancia materna pueden mejorar significativamente la probabilidad de supervivencia del lactante sin que se vea infectado por el VIH. La OMS recomienda que las mujeres lactantes infectadas por el VIH reciban antirretrovíricos y sigan las orientaciones de la OMS con respecto a la lactancia materna y a la alimentación complementaria.
  7. La Asamblea de la Salud aprobó en 1981 un código internacional que ayuda a regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna, pero hasta ahora su adopción por los países ha sido escasa. En el código se estipula que:
    1. las etiquetas y demás información sobre todas las leches artificiales dejen claros los beneficios de la lactancia materna y los riesgos para la salud que conllevan los sucedáneos;
    2. no haya actividades de promoción de los sucedáneos de la leche materna;
    3. no se ofrezcan muestras gratuitas de los sucedáneos a las embarazadas, a las madres ni a las familias, y
    4. no se distribuyan los sucedáneos de forma gratuita o subsidiada entre los trabajadores sanitarios ni en los centros sanitarios.
  8. La lactancia materna requiere aprendizaje y muchas mujeres tienen dificultades al principio. Son frecuentes el dolor en el pezón y el temor a que la leche no sea suficiente para mantener al niño. Para fomentarla, hay centros sanitarios que prestan apoyo a la lactancia materna poniendo asesores calificados a disposición de las madres. Gracias a una iniciativa de la OMS y el UNICEF, en la actualidad hay en 152 países más de 20 000 centros “amigos de los niños” que prestan ese apoyo y contribuyen a mejorar la atención a las madres y a los recién nacidos.
  9. Muchas mujeres que vuelven al trabajo tienen que suspender la lactancia exclusivamente materna por falta de tiempo o de instalaciones adecuadas para amamantar o extraerse y recoger la leche en el trabajo. Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él un lugar seguro, limpio y privado para que puedan seguir amamantando a sus hijos. Algunas condiciones de trabajo pueden facilitar la lactancia materna, como la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para amamantar.
  10. Para cubrir las necesidades crecientes de los niños, a partir de los seis meses se deben introducir nuevos alimentos sin interrumpir la lactancia materna. Los alimentos para los niños pequeños pueden ser preparados especialmente para ellos o basarse en la alimentación familiar con algunas modificaciones. La OMS destaca que:
    1. la lactancia materna no debe reducirse al comenzar a introducir alimentos complementarios;
    2. los alimentos complementarios deben administrarse con cuchara o taza, y no con biberón;
    3. los alimentos deben ser inocuos y estar disponibles a nivel local, y
    4. es necesario bastante tiempo para que los niños pequeños aprendan a comer alimentos sólidos.

 

FUENTE: http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/index.html

Alimentación para una mamá lactante saludable (parte 2)

Incluye una variedad de alimentos saludables en tu dieta 

La variedad y el equilibrio son factores claves para una dieta saludable. Una dieta equilibrada (una mezcla de carbohidratos, proteínas y grasas en las comidas) te hará sentirte satisfecha por más tiempo y te proveerá de los nutrientes necesarios que tu cuerpo necesita. Por ejemplo, los granos y cereales integrales y las frutas y los vegetales frescos no sólo son más nutritivos que los alimentos procesados, sino que también son importantes fuentes de energía.

Come pescado, pero ten cuidado con ciertos tipos 

Es importante consumir una variedad de fuentes de proteína cuando estás amamantando, incluyendo el pescado. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda el consumo de pescado para una dieta saludable.

Algunos pescados (particularmente los pescados de aguas frías) además contienen ácidos grasos de la vitamina Omega-3, llamados DHA (ácido decosahexaenoico) y EPA (ácido eicosapentaenoico), los cuales son importantes para el desarrollo del cerebro, ojos y sistema nervioso de tu bebé durante su primer año de vida (tu nene obtendrá esos ácidos grasos de la vitamina Omega-3 a través de tu leche).

Los ácidos DHA no sólo beneficiarán a tu bebé, sino también a ti. Un estudio encontró que las mamás que tenían menos niveles de DHA en su leche materna y que consumían menos mariscos, eran más propensas a tener depresión posparto. Procura comer no más de 12 onzas (5,5 kilos) de la mayoría de los pescados y mariscos por semana, incluyendo salmón, tilapia, ostiones, trucha, y jaiba.

Pero ten presente que existen otros tipos de pescados que contienen contaminantes que pueden dañar a las mujeres embarazadas, a las madres lactantes y a sus pequeños.

La Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos y el Departamento Estadounidense de Agricultura, recomiendan no comer cuatro tipos específicos de pescado que contienen altos niveles de mercurio: tiburón, pez espada, caballa, y matejuelo (también llamado blanquillo). El atún enlatado blanco (o albacora) normalmente suele tener niveles de contaminantes más altos que otros tipos de atún enlatado. Las nuevas pautas aconsejan no comer más de 170 gramos (6 onzas) de atún blanco por semana.

Abstente de tomar alcohol o, por lo menos, tómalo con precaución 

Es aconsejable no tomar alcohol durante la lactancia porque éste penetra en la leche materna y puede dañar o irritar al bebé. Entre otros riesgos, el tomar una sola bebida alcohólica puede inhibir la capacidad de tu cuerpo para producir leche.

Algunos estudios muestran que los bebés toman menos leche en las siguientes cuatro horas, después de que la mamá se toma una bebida alcohólica. Y además es posible que los bebés se sientan un poco mareados y se duerman más rápido o bien, duerman por menos tiempo. También recuerda que si tomas mucho no podrás cuidar adecuadamente de tu bebé.

Bebe mucha agua y limita la cafeína 

Cuando amamantas, tu cuerpo necesita alrededor de 16 tazas de líquidos (esto incluye el líquido que se encuentra en tus comidas, como por ejemplo en los caldos, sopas, así como en las frutas o vegetales). No es necesario que lleves un récord estricto de la cantidad de líquidos que consumes al día. Una regla general, suele ser beber siempre que tengas sed. Si tu orina es de color claro, es una buena señal de que estás bien hidratada.

Y hablando de líquidos, está bien que te tomes una taza de café por las mañanas mientras le das pecho a tu nene, pero procura hacerlo con moderación. Una pequeña cantidad de cafeína terminará en tu leche y es posible que se acumule en el sistema de tu bebé, ya que no la puede digerir muy bien ni evacuarla.

La mayoría de los expertos recomiendan a las mamás lactantes que limiten su consumo de cafeína (incluyendo café, refrescos, tés, bebidas energéticas, chocolate y helado de café) a no más de 300 mg por día (o alrededor de dos tazas de café de 8 onzas o 250 ml).

Vigila los sabores de lo que comes o bebes 

La mayoría de las mamás que dan pecho pueden comer una gran variedad de alimentos (incluyendo aquellos que son picantes), sin ninguna queja por parte del bebé. De hecho, algunos expertos recomiendan que es bueno que los bebés prueben diferentes sabores a través de la leche materna.

Al disfrutar de tus platillos favoritos mientras amamantas, le estás dando a tu bebé “una probadita” de lo que comes. Eso podría ser benéfico, ya que es probable que pruebe más tipos de comida una vez que empiece a comer alimentos sólidos.

Una advertencia: algunos de los alimentos más problemáticos que pueden causar cólico son el brócoli, la col, las coles de Bruselas y la leche de vaca.

Aunque no es algo muy común, también puede ser que tu niño sea alérgico a algo que hayas comido. Si éste es tu caso, quizás se refleje por medio de una reacción en su piel (erupciones o urticaria), en su respiración (jadeante o congestionada) o en sus heces (verdes o viscosas).

Continúa tomando tus vitaminas 

Muchos profesionales de la salud recomiendan continuar durante la lactancia con los suplementos prenatales, por lo menos por los primeros meses. Después de eso, puedes tomar un suplemento regular de vitaminas y minerales o bien, continuar con tus vitaminas prenatales. Todo depende de tus necesidades específicas. Lo puedes consultar con tu médico durante tu visita posparto.

Además de tomar tus vitaminas prenatales o tu multivitamínico, considera los siguientes suplementos:
Calcio: Las vitaminas prenatales y multivitamínicos contienen pequeñas cantidades de calcio. Sin embargo, necesitarás tomar un suplemento de calcio si no estás consumiendo por lo menos tres porciones de alimentos ricos en calcio (como leche y otros productos lácteos, pescado en lata, o alimentos que estén fortificados con calcio como cereales, jugos, panes, soya y bebidas hechas a base de arroz).

La dosis recomendada para las mujeres antes, durante y después del embarazo es de 1,000 miligramos al día (equivalentes a alrededor de cuatro porciones de 200 gramos de leche o yogurt). Es importante que no consumas (de todas las fuentes) más de 2,500 miligramos al día, ya que eso podría tener algunas consecuencias tales como la formación de cálculos (piedras en los riñones), hipercalcemia, así como insuficiencia renal. Además de que puede intervenir con la capacidad de tu cuerpo para absorber hierro, magnesio, zinc y fósforo.

Vitamina D: Esta vitamina es importante para el crecimiento de los huesos y para la salud en general. Ayuda a tu cuerpo a absorber mejor el calcio y algunas investigaciones demuestran que reduce el riesgo de sufrir varios padecimientos como cáncer, diabetes, osteoporosis, presión arterial alta, así como varias enfermedades autoinmunes.

La exposición al sol le ayuda a tu cuerpo a producir vitamina D, pero muchas mujeres no reciben suficiente sol (especialmente en el invierno y con el uso de protector solar) para elaborar cantidades suficientes. Los expertos consideran que la pequeña cantidad que se obtiene a través de los alimentos puede ser insuficiente. La mejor manera de saber si estás recibiendo suficiente vitamina D es a través de una prueba de sangre.

La Academia Estadounidense de Ciencias recomienda que las mujeres que dan pecho consuman 200 Unidades Internacionales (5 microgramos) de vitamina D diariamente. Además ese organismo también considera que 400 Unidades Internacionales (UI), la cantidad que contienen varios suplementos vitamínicos, no es excesiva. De hecho, muchos expertos creen que las dosis arriba mencionadas son bajas y es por eso que la Academia Estadounidense de Ciencias está actualmente revisando sus recomendaciones sobre la vitamina D.

De acuerdo a Bruce Hollis, profesor de pediatría en la Universidad de Medicina del Sur de Carolina, y quien se especializa en el tema, las mujeres que amamantan deberían de tomar un suplemento de 6,000 UI de vitamina D.

Ten en cuenta que la leche materna no suministra la cantidad adecuada de vitamina D, por lo que los especialistas recomiendan que los bebés que son amamantados (ya sea de forma exclusiva con leche materna o los que toman menos de 17 onzas de fórmula al día) reciban también un suplemento de 200 UI (5 microgramos) de vitamina D diariamente. Recuerda que antes de empezar a darle cualquier suplemento a tu bebé, es muy importante que lo consultes con el pediatra.

La vitamina D es importante para el desarrollo óseo y la prevención del raquitismo en los niños. Los expertos afirman que el obtener suficiente vitamina D en la infancia, también puede ayudar a prevenir el desarrollo de ciertas condiciones en el futuro, como la osteoartritis.

DHA: La cantidad de ácidos grasos de la vitamina Omega-3, llamados DHA (ácido decosahexaenoico) que contenga tu leche materna, dependerá de la dieta que sigas, particularmente de tu consumo de pescados y mariscos. Si no consumes con regularidad unas cuantas porciones de pescado de aguas frías semanalmente u otros alimentos que contengan DHA (especialmente huevos que contengan DHA o productos fortificados con esa vitamina), es recomendable que consideres tomar un suplemento.

Los expertos recomiendan ingerir 200 mg de DHA diariamente durante el embarazo y la lactancia.

FUENTE: http://www.babycenter.com.mx

Desarrollo en la primera infancia, marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Nota descriptiva N°332

Agosto de 2009

En CEPERI, nuestro objetivo es el bienestar en todas sus áreas de los niños, les presentamos esta nota que aunque no es reciente, mucho de lo que aquí nos habla la OMS sigue siendo parte fundamental en el desarrollo de los niños. Por ello se los presentamos completo para que lo puedan valorar y estudiar.


DATOS CLAVE

  • La primera infancia es la fase más importante para el desarrollo general durante toda la vida.
  • El desarrollo cerebral y biológico durante los primeros años de vida depende en gran medida del entorno del lactante.
  • Las experiencias en edades tempranas determinan la salud, la educación y la participación económica durante el resto de la vida.
  • Cada año, más de 200 millones de niños menores de cinco años no alcanzan su pleno potencial cognitivo y social.
  • Las familias y los cuidadores cuentan con formas sencillas y eficaces de garantizar el desarrollo óptimo de los niños.

Durante la primera infancia (desde el período prenatal hasta los ochos años), los niños experimentan un crecimiento rápido en el que influye mucho su entorno. Muchos problemas que sufren los adultos, como problemas de salud mental, obesidad, cardiopatías, delincuencia, y una deficiente alfabetización y destreza numérica, pueden tener su origen en la primera infancia.

Cada año, más de 200 millones de niños menores de cinco años no alcanzan su pleno potencial cognitivo y social. La mayoría de estos niños viven en Asia meridional y África subsahariana. Debido a su desarrollo deficiente, muchos niños son propensos al fracaso escolar y, por consiguiente, sus ingresos en la edad adulta suelen ser bajos. También es probable que estas personas tengan hijos a una edad muy temprana y que proporcionen a sus hijos una atención de salud, nutrición y estimulación deficientes, contribuyendo así a la transmisión intergeneracional de la pobreza y el desarrollo deficiente. A pesar de las abundantes pruebas, el sector de la salud ha tardado en fomentar el desarrollo en la primera infancia y en apoyar a las familias proporcionándoles información y conocimientos.

Desarrollo cerebral en la primera infancia

La primera infancia es el período de desarrollo cerebral más intenso de toda la vida. Es fundamental proporcionar una estimulación y nutrición adecuadas para el desarrollo durante los tres primeros años de vida, ya que es en estos años cuando el cerebro de un niño es más sensible a las influencias del entorno exterior. Un rápido desarrollo cerebral afecta al desarrollo cognitivo, social y emocional, que ayuda a garantizar que cada niño o niña alcance su potencial y se integre como parte productiva en una sociedad mundial en rápido cambio.

Cuanto más estimulante sea el entorno en la primera infancia, mayor será el desarrollo y el aprendizaje del niño. El desarrollo lingüístico y cognitivo es especialmente intenso desde los seis meses a los tres años de vida. Los niños que pasen su primera infancia en un entorno menos estimulante, o menos acogedor emocional y físicamente, verán afectados su desarrollo cerebral y sufrirán retrasos cognitivos, sociales y de comportamiento. Estos niños, en momentos posteriores de su vida, tendrán dificultades para enfrentarse a situaciones y entornos complejos. Los niveles altos de adversidad y estrés durante la primera infancia pueden aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con el estrés y de problemas de aprendizaje hasta bien avanzada la edad adulta.

Factores de riesgo

Numerosos factores pueden interrumpir el desarrollo del niño en la primera infancia; los cuatro siguientes afectan al menos al 20–25% de los lactantes y niños de corta edad en países en desarrollo:

  • malnutrición suficientemente crónica y grave para frenar el crecimiento
  • estimulación u oportunidades de aprendizaje insuficientes
  • carencia de yodo
  • anemia ferropénica.

Otros factores de riesgo importantes son la malaria, el retraso del crecimiento intrauterino, la depresión materna, la exposición a la violencia, y la exposición a los metales pesados.

El desarrollo de una conexión emocional temprana con un cuidador también es fundamental para el bienestar de un lactante. Si el niño no cuenta con un cuidador habitual con el que establecer un vínculo afectivo —como ocurre en los orfanatos gestionados deficientemente— puede sufrir efectos perjudiciales significativos en su desarrollo cerebral y su función cognitiva.

Intervenciones

Para alcanzar su potencial, los niños de corta edad deben pasar tiempo en un entorno afectuoso y receptivo en el que no sufran abandono ni castigos o muestras de desaprobación inadecuados.

Los progenitores y las familias son la clave del desarrollo en la primera infancia, pero necesitan apoyo para proveer el entorno adecuado. La aplicación de políticas públicas de protección social “favorables a las familias”, que garantizan que cuentan con ingresos suficientes, subsidios a la maternidad y apoyo financiero, y que permiten que los padres, madres y cuidadores puedan dedicar tiempo y atención a los niños de corta edad, es beneficiosa para éstos.

A nivel mundial, las sociedades —ricas o pobres— que invierten en los niños y en sus familias durante su primera infancia son las que cuentan con las poblaciones con mayores índices de alfabetización y destreza numérica, y las que disfrutan de una mejor salud y menores índices de desigualdad en materia de salud del mundo.

Las intervenciones en pro del desarrollo en la primera infancia (DPI) proporcionan experiencias de aprendizaje directo a niños y familias. Se caracterizan por:

  • dirigirse a niños de corta edad y desfavorecidos
  • ser de calidad alta y duraderas
  • estar integradas con sistemas y servicios de apoyo a las familias, la salud, la nutrición o la educación.

El sistema de atención de salud y los proveedores de asistencia sanitaria desempeñan funciones fundamentales, ya que suelen ser los puntos de contacto temprano con un niño o niña y pueden facilitar su acceso a otros servicios de atención a la primera infancia. Los dispensadores de atención de salud son fuentes fidedignas de información para las familias y pueden proporcionar orientación crítica sobre:

  • la forma de comunicarse con los lactantes y los niños
  • formas de estimular a los niños para mejorar su desarrollo
  • el modo de solucionar problemas de desarrollo comunes, como los relativos al sueño, la alimentación y la disciplina
  • formas de reducir lesiones comunes en la infancia.

Repercusión económica

La inversión en los niños de corta edad es fundamental para el desarrollo de la economía de un país. Proporcionar oportunidades de aprendizaje en la primera infancia, junto con una nutrición mejorada, aumenta la probabilidad de que los niños sean escolarizados y, de adultos, obtengan mayores ingresos, tengan una mejor salud, no caigan en la delincuencia y sea menor su dependencia de la asistencia social con respecto a los que no reciben apoyo a su desarrollo en la primera infancia.

Respuesta de la OMS

La Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud, creada por la OMS en 2005, ha señalado el desarrollo en la primera infancia como una cuestión prioritaria.

La OMS y el UNICEF han desarrollado un conjunto de instrumentos para que los profesionales y proveedores comunitarios de atención primaria de salud proporcionen asistencia a los padres y madres, las familias y las comunidades sobre el modo de fomentar el desarrollo de los niños y de prevenir riesgos; se trata de una síntesis de los enfoques que han resultado más eficaces en el contexto de países con pocos recursos.

Estos y otros esfuerzos en pro del desarrollo de los niños incorporan los principios de equidad, derechos de los niños, integración de servicios, enfoque que abarca la totalidad del ciclo vital y participación de la comunidad.

Para más información, favor de dirigirse a:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

 

FUENTE: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs332/es/index.html

La necesidad es natural. Ríndete ante ella.

Como es de esperarse, una vez que nuestro bebé nace, desde la primera noche o bien algunos meses después, miles de padres, siguiendo los consejos  comunes de cómo cuidar a sus hijos, hacen uso de un ritual macabro. Ponen a su bebé en una cuna, salen del cuarto, y estudiadamente, ignoran su llanto. El llanto puede durar de 20 a 30 minutos antes de que el padre pueda regresar. El bebé puede ser acariciado pero no levantado, y el padre debe irse rápidamente, después de lo cual el llanto vuelve. Eventualmente el sueño llega, pero el ritual se repite si el bebé se vuelve a despertar durante la noche. La misma cosa sucede la siguiente noche, excepto que el padre debe esperar cinco minutos más entre el tiempo que va a ver a su bebé y lo consuela acariciándolo. Esto dura una semana, dos semanas, tal vez un mes. Si todo va bien, finalmente llega el día en que el bebé se duerme solo sin llorar, y no toma alimento durante toda la noche. Mamá y papá sienten que “ya la hicieron”
Esto se conoce como “Ferberizar” a un niño, por Richard Ferber. el experto americano más conocido en sueño infantil. Muchos padres piensan que sus consejos para dormir a los bebés son crueles, pero persisten, porque les han dicho que no le hacen daño al bebé.  Ferber dice que este ritual es el proceso natural del niño para aprender a dormirse solo. Lo que suena para el oído no entrenado como un bebé luchando en protesta desesperada de abandono, es descrito por Ferber como un niño “aprendiendo nuevas asociaciones”.

En este punto, les diré mi propia experiencia: Mi esposa y yo somos Ferberizadores fallidos. Cuando nuestra primera hija demostró que podía llorar por 45 minutos sin parar, nos dimos por vencidos y la dejamos dormir en nuestra cama. Cuando nuestra segunda hija nació tres años después, ni siquiera nos molestamos en armar la cuna. Ella no era muy chillona, y parecía una buena candidata para la Ferberización, pero descubrimos que ya nos gustaba dormir con un bebé.
¿Cómo tuvimos el valor para desafiar la sabiduría y los consejos populares de como hacer dormir a un bebé? Esto nos lleva a nuestra segunda experiencia (peligrosamente familiar para muchos lectores): Darwinismo. Para nuestra especie, el arreglo natural para la noche es que los niños duerman cerca de sus madres por los primeros años. Por lo menos es la norma en las sociedades de cazadores grupales, lo más cercano que tenemos al ambiente social del cual los humanos evolucionaron. Las madres amamantan a sus hijos para dormir y luego amamantan a libre demanda a través de la noche. Suena cansado, pero no lo es. Cuando el bebé llora, las madres amamantan como un reflejo, a menudo sin despertarse del todo. Si llegara esta a despertar y estar completamente consciente, se duerme rápidamente junto con el bebé. Como el padre que soy, que puedo dar fé de esto, uno no se despierta completamente

Así que la Ferberización, es antinatural. No necesariamente quiere decir que sea mala. La técnica podría no ser dañina (aunque de hecho si lo puede ser, como veremos a continuación). No intento quitarle a Ferber su derecho de predicar la Ferberización o de los padres a practicarla con tal de dormir en paz. Cada quien sabe lo que hace. Lo que es molesto es que Ferber solo acepta su método como el bueno. El implica que si los padres no siguen su método, están cometiendo un delito, como si los bebés necesitaran dormirse solos en su cuarto. “Aún si tu y tu hijo parecen felices de compartir la cama durante la noche”, escribe Ferber, “y aún si parece dormir bien en tu cama en la noche, a la larga este hábito no puede ser bueno para ninguno de los dos.” En la televisión he visto a un padre admitir con vergüenza ante el famoso gurú del cuidado de los bebés  T. Berry Brazelton que le gusta dormir con su hijo de 3 años. Uno pensaría que el pobre padre “cometería incesto”.

¿Por qué exactamente es malo dormir con los niños? . El aprender a dormir solos, dice Ferber, ayuda a tu hijo a “verse a si mismo como un ser individual”. No lo entiendo. No es nada obvio para mí como un bebé puede desarrollar un sentimiento robusto de autonomía al estar confinado en un pequeño cubículo con barrotes a los lados y sojuzgado sin poder influir en su medio ambiente. (Menos obvio estos días, cuando muchos niños están 40 horas a la semana en guarderías, y necesitan entrenamiento extra de autonomía) Me encantaría ver evidencia de que eso es correcto, pero no hay ninguna. Al comparar como se desarrollan los niños Ferberizados con los no Ferberizados, no nos dice nada, ya que los padres tienen muchas otras maneras de criar y las variables no se pueden controlar.

Al carecer de datos, la gente como Ferber o Brazelton hacen afirmaciones creativas acerca de lo que sucede dentro de la cabeza de los bebés. Ferber dice que si dejas dormir un bebé entre tu y tu esposo(a) “en el sentido de que los separa a los dos, el bebé se puede sentir muy poderoso y preocuparse”. Bueno, él podría sentir eso, supongo, o tal vez puede solo sentirse acurrucadito y calientito. Es difícil de decir (de hecho sise ven “acurrucaditos”). Brazelton dice que cuando un niño se despierta en la noche y tu te niegas a ir por él. “Tal vez no le guste, pero él entenderá”. ¡Oh, Dios!

De acuerdo a Ferber, el problema de dejar a un niño que tiene miedo de dormir solo, en tu cama es que “tu realmente no estás resolviendo el problema. Debe haber alguna razón por la que tenga tanto miedo”. Claro, debe haberla. Tal vez el cerebro de tu hijo fue diseñado por selección natural a través de millones de años durante los cuales las madres durmieron con sus bebés. Tal vez entonces si los bebés se descubrían completamente solos en la noche a menudo significaba que algo horrible había sucedido, digamos que la madre se la había comido una bestia.  Tal vez el cerebro joven está diseñado para responder a esta situación en llorar histéricamente para que algún pariente que lo pudiera escuchar lo pudiera encontrar. Tal vez, para hacerlo más corto, la razón por la cual los niños que al dejarlos solos suenan aterrorizados, es que los niños al dejarlos solos se aterrorizan,tal vez sea eso.

Algunas semanas de terror nocturno presumiblemente no van a dañar permanentemente a tu hijo. Los humanos son resistentes por naturaleza. Si la teoría de Ferber hace daño a los niños, lo hace indirectamente: el negar la leche de la madre al niño durante la noche. La leche materna, se ha descubierto que es como una “placenta externa” cargada de hormonas perfectamente diseñada para ayudar al desarrollo. Un estudio demostró que aumenta el coeficiente intelectual.      Presumiblemente, muchos de los beneficios del amamantar se pueden conseguir a través del día. Pero ciertamente no sabemos que un período de 11 horas sin amamantar no haga daño. Y si sabemos que tal período de tiempo no es parte natural del plan para un bebé de cinco meses, por lo menos para las sociedades de cazadores grupales. O al juzgar a la leche en sí misma: es delgada y acuosa, típica de las especies que amamantan frecuentemente. O al juzgar a las madres: Al no amamantar en la noche, puede causar doloroso hinchamiento o hasta infección en el seno. Entre tanto, toda la evidencia disponible sugiere que la alimentación nocturna es natural, Ferber dice lo contrario. Si después de los 3 meses de edad tu bebé se despierta en la noche y quiere comer “es que está desarrollando un problema del sueño”.

Generalmente yo no me quejo de las estructuras sociales patriarcales opresivas, pero el Ferberizar es una buen ejemplo de una de estas. Como los entusiastas de la “cama familiar” han notado, los doctores varones, que no tienen idea de lo que es la maternidad, han intimidado a las mujeres por décadas a practicar cosas no naturales y destructivas. Durante algún tiempo los doctores decían que las madres no deberían amamantar más seguido a sus bebés que cada cuatro horas. Ahora admiten que estaban equivocados. Durante un tiempo, presionaron a las madres a alimentar a los bebés con botella. Ahora admiten que estaban equivocados. Por un tiempo les decían a las mujeres embarazadas que deberían mantener la ganancia de peso al mínimo (¡y algunas mujeres lo lograban fumando más cigarros!). Equivocados otra vez.  Ahora les dicen a las madres que deben negar el alimento a los infantes toda la noche, cuando los bebés tienen algunos meses de edad.  Ya hay signos de que este “consejo” está por comprobarse que es incorrecto. Aunque Ferber no ha puesto su bandera blanca, Brazelton suena cada vez menos preocupado de los padres que duermen con sus bebés. (No nos sorprenda que la persona menos “estricta con los infantes”, la famosa experta en cuidado de los niños, sea una mujer, Penélope Leach). Mejor tarde que nunca. Pero en el cuidado de los bebés, así como en las ciencias del comportamiento, generalmente, nos podríamos haber ahorrado mucho tiempo y problemas si reconociéramos que los humanos somos mamíferos, y ponderáramos las implicaciones de este hecho.

Ante este tipo de opiniones, estudios y comparaciones encontraremos siempre un mar; pero lo importante es seguir con las convicciones de cada padre de familia y lo que a ustedes les convenga y funcione mejor. Es cierto que hay mucha diferencia entre una y otra conducta y el desenvolvimiento de cada bebé, por eso una vez más la decisión la tenemos nosotros como padres.

FUENTE: Robert Wright es el autor de The Moral Animal: Evolutionary Psychology and Everyday Life. Traducido por Ana Charfen. El artículo fue tomado de http://www.cozybebe.org